Más problemas para la bici

El País

FRANCESC ARROYO - Barcelona - 02/04/2007

La pasada semana se hablaba en esta sección de cinco muchachos obligados a bajar de un tren en Vic porque llevaban bicicletas. La publicación ha originado una lluvia de cartas de otros ciclistas que dicen haber sufrido la misma incomprensión. De Renfe, pero también del Metro de Barcelona y, aunque menos, de Ferrocarrils de la Generalitat. Entre todas las cartas destaca la enviada por J. C., una ciclista de 53 años que ha vivido mil y un par de peripecias.

 

Cuenta, por ejemplo, cómo una empleada del metro en la estación de Drassanes (línea 3) le prohíbe entrar con una bicicleta plegable y plegada. Ya es llamativo que los empleados se dediquen a eso y consientan que otros viajeros entren sin pagar. El portavoz de TMB se limitó a señalar que hay "algunas" quejas por las trabas impuestas al uso de la bicicleta. A continuación, recordó la normativa: no pueden entrar animales (salvo perros guía o en receptáculos adecuados) no pueden entrar bultos que superen la siguientes medidas: 100 por 60 y por 25. Esto incluye las bicicletas plegables. Además, las bicicletas de cualquier tipo están prohibidas los laborables entre las 7.00 y las 9.30 horas y las 17.00 y las 20.30 horas. "Son las horas punta", precisó el portavoz del Metro.

Ferrocarrils de la Generalitat, señala J. C., "merece un premio tanto por el acceso como por el espacio que tenemos los ciclistas". La excepción es el funicular de Vallvidrera. El portavoz de la empresa señala que se ha localizado el problema. Ahora, en fin de semana, que es cuando se produce mayor afluencia de ciclistas, se autorizan cinco bicis por trayecto, pero se ha proyectado una modificación del vehículo para que quepan hasta 10.

Las quejas afectan también a Renfe, aunque algunas de ellas corresponden propiamente a Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) del que dependen, por ejemplo, en L'Aldea (Baix Ebre), una estación muy utilizada por los ciclistas que van al delta del Ebro. "No anuncian el andén que toca hasta que el tren está a la vista", narra J. C., con lo que "tenemos que andar corriendo de un lado para otro con la bici a cuestas". En una ocasión, el tren con puertas de apertura y cierre manual, arrancó mientras ella trataba de subir la bicicleta. Su marido tiró de la alarma para evitar una desgracia lo que hizo que el revisor tratara de multarle. Ni Adif ni Renfe tienen, afirmaron portavoces de ambas empresas, constancia de nada de esto porque no se presentó queja alguna. Es comprensible. Antes había presentado una reclamación en Valencia porque se les había informado que en determinado tren podrían subir las bicicletas y luego resultó que no era así. El empleado de información le dejó clara la verdad de la vida: "Los empleados de Renfe nunca se equivocan cuando informan". Claro, la culpa, una vez más, es siempre del pobre ciudadano.

Para quejas dirigidas a esta sección se puede escribir a Catalunya@elpais.es a la atención de Francesc Arroyo.