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Bicicletas colectivas

Ciutat Vella promueve el ´bicisharing´ para que vecinos compartan un parque de bicis
El proyecto Bicinostrum acaba de iniciar una prueba y se propone llegar a un millar de usuarios del distrito histórico

ÓSCAR MUÑOZ - 01/06/2006
BARCELONA

Amedida que la bicicleta se abre paso en Barcelona se crean nuevas fórmulas para facilitar su uso. La última es el bicisharing, un sistema que, como ocurre con los coches en el carsharing, consiste en un parque de vehículos que utilizan personas asociadas según sus necesidades. El proyecto Bicinostrum (www.bicinostrum.org) acaba de iniciar una prueba en Ciutat Vella. Durante un mes, 25 ciclistas compartirán cinco bicicletas. En una segunda fase, la flota se ampliará a diez vehículos. Ysi el test es satisfactorio, a finales de año o comienzos del 2007, la experiencia se extenderá por todo el distrito. El objetivo es contar a medio plazo con un millar de socios y una veintena de puntos de acceso.

El funcionamiento de Bicinostrum es muy sencillo. El interesado se hace socio de la entidad, paga una cuota de alta de cinco euros y un abono mensual, trimestral o anual, según el uso que prevea. Los precios van desde 5 a 9 euros -para un mes-, y desde 45 a 84 euros -al año- con un tiempo de utilización de entre 15 y 25 horas por mes. Los vehículos se recogen y se devuelven en lugares fijos. Inicialmente, la base estará en el Centre Pere Apòstol, en el Casc Antic. La idea es extenderlo a centros cívicos, bibliotecas o polideportivos municipales.

"Ciutat Vella es ideal para desplazarse en bicicleta, por las distancias, el tipo de calles, muchas de tráfico calmado...", explica Jeremie Fosse, de Eco-Union, asociación de profesionales del medio ambiente que, junto al Grup Ecologista del Nucli Antic de Barcelona (Genab), promueve esta iniciativa, que cuenta con apoyo municipal. "No buscamos usuarios que vayan en bici todos los días, para ellos es mejor tener una propia", prosigue Fosse. La idea es que el servicio lo utilicen personas que precisan del vehículo ocasionalmente o que tienen dificultades para guardarlo en su casa. "Somos como un club -añade-, lo que requiere una relación estable; para los turistas lo más interesante es el alquiler".

La prueba se lleva a cabo con city bikes, equipadas con marchas, luces, cesta, guardabarros y candado. Está previsto disponer de otros modelos para dar respuesta a las necesidades de los usuarios (mountain bikes, eléctricas e incluso monopatines). Los responsables del proyecto no quieren que crezca demasiado porque, entonces, su gestión requeriría de una logística más compleja.

Sistemas similares de bicicleta pública funcionan en varias ciudades. En BiciVic, el Ayuntamiento de la capital de Osona pone a disposición de los usuarios un préstamo gratuito. Hay seis puntos de recogida y entrega (equipamientos municipales y comercios de bicis). Terrassa trabaja en un proyecto similar. Por ahora, dispone de un servicio, BiciZoom, impulsado por el Bicicleta Club de Catalunya (BACC) con diez vehículos para desplazarse gratuitamente durante un mes desde la estación de Ferrocarrils de la Generalitat a donde se desee dentro de la ciudad. Córdoba y Gijón siguen el modelo de Lyon y de otras ciudades francesas donde las empresas que explotan la publicidad en la vía pública ofrecen un sistema de préstamo con puntos fijos. La recogida y la devolución se hacen introduciendo los datos del usuario en una pantalla. Burgos iniciará una experiencia parecida, con tecnología propia, en verano. Esta fórmula es costosa porque requiere mobiliario urbano específico. Berlín y otras ciudades de Alemania disponen de servicios call a bike promovidos por la compañía de ferrocarril Deutsche Bahn, en los que las bicis tienen un mecanismo electrónico de protección que se desbloquea con un código que se obtiene por móvil. La ventaja es que pueden dejarse en cualquier lugar al no necesitar de anclajes. Londres prueba un sistema similar (OYBike) pero que incluye puntos fijos donde atar las bicis.

Barcelona aún no ha sido capaz de lanzar una oferta de bicicleta pública de gran tamaño. En el 2004, con el Fòrum, inició el Ciclobús, un sistema de alquiler con 400 vehículos y que ha permanecido, más reducido, como servicio dirigido a los turistas, lo que ha provocado críticas de establecimientos privados dedicados a la misma actividad. Inicialmente había cuatro puntos fijos de acceso, en dos de ellos con un autobús como almacén. Siguen abiertos dos, uno en la plaza Catalunya y otro en el paseo Joan de Borbó. Sólo este último mantiene un vehículo de TMB. De su gestión se ocupa Turisme de Barcelona. El año pasado realizó 3.847 alquileres.